Capítulo 4: La caza
Era una mañana fría, Lith hacía días que no se alimentaba en condiciones, de hecho su último alimento fue una pequeña víctima que encontró perdida en el bosque malherida.
No le gustaba tener que ir por esa zona, pero se veía en una necesidad, había tenido que abandonar su refugio, pero la densa nieve entorpecía la caza.
Estaba obligada a buscar en sitios recónditos, con el frío de la zona, pocas presas se dejaban ver, nada pasaba por ahí.
Sin embargo parecía estar de suerte esa mañana, un olor acariciaba su olfato, alguien estaba cerca suyo y podía sentirlo en su paladar.
Primero fue su fragancia y rápidamente fue el sonido lo que la advirtió que estaba más cerca de lo que ella se imaginaba, la falta de alimentos había mermado sus poderes vampíricos,con ese frío su visión térmica era prácticamente nula.
Se enfiló a un árbol para tener mejor visión del perímetro, notaba levemente el calor de algo a unos cien metros de su posición, sus colmillos asomaban de placer por su boca e inconscientemente se relamía.
Saltó de árbol en árbol hasta llegar a la zona donde la parte térmica estaba más elevada, era una de las zonas más densas del bosque.
Tuvo que bajar para poder alcanzar con mayor precisión, desde arriba la visión era más confusa sin sus poderes al completo, se sentía débil para cualquier ataque, pero cualquier trago de sangre le haría mejorar.
Se sentía algo más torpe que de costumbre, no era bueno para ella alimentarse de forma tan espaciada, pero era su propia decisión, no quería ser vista por esa zona muy asiduamente y mucho menos en ese estado.
Notó un arbusto moverse y su mente pensó instintivamente en un joven varón perdido, se forzó a quitar esa imagen de la cabeza, necesitaba estar concentrada y esas imágenes no le ayudaban en absoluto.
Estaba francamente cerca de su presa, fue entonces cuando sus ojos se volvieron completamente rojos y se abalanzó hacía él.
Vió unas grandes pupilas amarillas clavadas en ella,esperándola.
Pudo rectificar y se apartó en medio del salto, la criatura se había lanzado a por ella con ferocidad y con una garra en dirección a su cuello.
Se trataba de un Snør, un felino de unos dos metros de longitud y un metro de alto, con gran cantidad de pelaje blanco y unos colmillos cuyo tamaño era el de media cabeza de Lith.
La vampira y la bestia intercambiaban miradas mientras andaban en círculos en posición de combate, pensando mentalmente quién atacaría primero.
Lith era una no muerta de melena blanca y ojos rojizos, de constitución algo delgada y bastante joven para ser una vampira solitaria, llevaba una armadura algo antigua y ligera, al ser vampira no debía preocuparse del frio.
Ahora se las tenía que ver ante un enorme depredador de las nieves, un enorme Snør.
Ella se lanzó y él igual, Lith mordió el cuello del felino superficialmente mientras él le clavó parte de sus garras en las costillas, pese a la armadura de ella, las garras traspasaron y esta apretó fuerte los dientes en clara señal de dolor.
Pocas cosas eran tan fuertes como sus uñas, quizá sus colmillos, pero por suerte para Lith no los había empleado todavía.
En la mordedura apenas pudo llevarse sangre a la boca, por lo que necesitaría de algún mordisco más.
Los dos cayeron al suelo, Lith estaba algo más herida, la ausencia de sangre en su cuerpo podría ser mortal con esas heridas.
Ahora se trataba de supervivencia, o bien huía a su suerte o por el contrario se quedaba peleando para tener algo de lo que alimentarse, eligió lo segundo.
El snør parecía estar mejor, las heridas le habían dejado leves marcas en su cuerpo, fue por eso que se vió con energía para ser el felino quien iniciara otro ataque.
Estaba apoyada en un árbol cuando notó la bestia lanzarse en su dirección, la lanzó dos metros hacía atrás, golpeando contra otro árbol, el Snør le enseñó sus enormes colmillos y su rugido enmudeció el resto del bosque.
Se preparó e inició lo que parecía ser el ataque final.
Lith estaba en el suelo aguantando los gritos de dolor mientras él saltó una vez más.
Fue entonces cuando ella se giró sobre sí misma y saltó por encima de él agarrándole por el cuello y lanzándolo al suelo con violencia.
Ahora era ella quien estaba en ventaja ,le tenía en posición para clavarle los dientes en la yugular y cuando la vampira le enseñó los colmillos, el Snør empezó a gritar y a intentar zafarse de ella.
Entonces se escuchó un fuerte disparo desde lejos, ambos se desplomaron al suelo y un fuerte dolor despertó en el pecho de Lith, empezó a ver cómo salía sangre a borbotones de su armadura.
Intentó ponerse en pie, pero sentía una sensación que prácticamente había olvidado años atrás, era el dolor y el miedo entre mezclado, seguramente lo que los humanos llamaban pánico.
El Snør se levantó con varios arañazos y algún leve mordisco, mientras ella seguía tumbada en la nieve agonizando.
Notaba el fin cerca, un fin con el que hacía un par de años hubiera soñado, pero desde hacía unos meses ya no anhelaba de igual forma.
Unos pasos se acercaron rápidamente, Lith hacía todo lo posible por recuperarse y salir de ahí de una pieza.
Pensaba en cómo había sido tan estúpida como para dejarse herir de esa forma, debería estar bien alimentada y no hubieran tenido la suerte de matarla, hubiera escapado sin darle opción a sus atacantes.
-¿Está muerta esa zorra?- dijo una voz femenina que se acercaba más allá de los arbustos.
-Joder, creo que no, esa chupasangres sigue viva, la vamos a tener que rematar, no me puedo creer que haya sobrevivido a ese tiro ni a tu bestia- exclamó una voz masculina acercándose.
-Mierda, es verdad Velroth está viva, aún la escucho respirar.- añadió la voz femenina de nuevo.
El Snør empezó a bufar a Lith y a andar en círculos alrededor de ella, el charco de sangre crecía y los ojos de la vampira empezaban a cerrarse, temía desmayarse antes de morir.
-No puede ser Alein, hemos dejado casi muerta a una miembro del escuadrón Morgue.- murmuró Velroth mientras se apartaba la nieve de la cara.
-¿En serio? cómo lo sabes hermano?- preguntó dudosa ella, mientras se acercaba al cuerpo de Lith que yacía en la nieve.
-Fíjate en la insignia que lleva en su armadura, es la letra M carmesí con los dos colmillos en cada extremo.- exclamó Velroth mientras señalaba la armadura de Lith.
-Joder es verdad, nos hemos cargado a una Morgue- dijo Alein con una sonrisa de orgullo en su cara.
-Sigue viva aún, está en el límite, pero que hace una Morgue por aquí?, joder puede ser que hayan más.- farfullaba mientras miraba a su alrededor rápidamente.
-Creo que está sola, hermano.- musitó ella extrañada, mientras movía los brazos para que su hermano bajara el tono de voz.
El snør se había levantado y olía la vampira mientras enseñaba sutilmente sus colmillos, parecía que en cualquier momento le mordería en el cuello, cosa que jamás haría sin el consentimiento de fiel amiga, Alein.
-Tranquilo pequeño, esta no te va a volver a hacer daño nunca más.- le susurró ella al gran felino blanco.
-Espera un momento hermana, creo que tengo una idea mejor, si está aquí sola debe haberse perdido, seguro que tiene información valiosa de su asquerosa especie .- comentó Velroth mientras buscaba algo en su mochila.
Finalmente sacó unas cadenas negras.
-Qué quieres decir? la vas a atar?- preguntó extrañada Alein, sin dar crédito a las acciones de su hermano.
-No exactamente, nos la llevaremos para interrogarla, está muy jodida, seguro que nos puede decir algo y luego te la dejo para que te ocupes de ella.- contestó él mientras le ataba las manos con las enormes cadenas que había sacado.
-¿Es en serio?, tú estás loco? nos va a matar como sea capaz de recuperarse- gritó ella de forma irracional.
Se tomó unos segundos para continuar.
Velroth ,está muy mal herida, pero es una puta Morgue, esta zorra no tiene compasión ninguna y morirá antes de decirnos nada.- La cara de Alein estaba totalmente desencajada, no podía entender a su hermano.
El Snør rugió de enfado, la conexión con Alein era total, sus sentimientos estaban conectados plenamente.
-Llevo unas cadenas de Teruil, no podrá hacer mucho con ellas puestas, son aquellas que robamos en la instalación al sur hace unas semanas, recuerdas?- el tono de Velroth era de total calma.
Alein miró extrañada las cadenas y luego a la vampira, su mezcla de asco y odio hacía las vampiras era mayor que el de su hermano, él siempre quería ver cómo podían sacar mejor tajada de la situación mientras ella solo quería matarlos a todos, Velroth siempre fue más frío en situaciones tensas como la de ahora.
-No me gusta la idea, por mucho que sean de Teruil, como se enfade estaremos bien jodidos.- exclamó ella con inseguridad en su tono.
-No podrá hacer nada, probablemente ni llegué a nuestro refugio, está fatal, ha perdido mucha sangre, aunque la herida parece que ha cicatrizado ya, sigue estando muy débil y atada no tiene ninguna opción.
-Insisto, no me gusta la idea hermano, llevaré el rifle cargado y la apuntaré en todo momento y como haga un movimiento raro, le meto un tiro en esa cabecita pálida que tiene.- dijó ella mientras apuntaba a Lith en su rostro.
Lith abrió un ojo y vió al Snør olfateándole el rostro y un rifle que la apuntaba , así que decidió permanecer quieta, había dejado de sangrar pero apenas se sentía con energía.
Velroth la sujetó con firmeza, gracias en parte a su gran envergadura, era capaz de moverla con facilidad, la ató con un nudo al cuello del Snør, las cadenas de Teruil iban a sus brazos y otra más la rodeaba por el cuello, era prácticamente irrompible, a no ser que matara a la bestia y a ellos dos también, cosa que ahora mismo estaba lejos de ocurrir.
El felino empezó a estirar y a arrastrar el cuerpo de Lith, que si bien era de complexión delgada su armadura la hacía mucho más pesada.
El Snør la podía mover con relativa facilidad, pero al tratarse de un camino largo y con gran cantidad de nieve, Velroth decidió tomar otra medida arriesgada.
-No va a poder llevarla a rastras, es muy fuerte tu felino, pero no creo que llegué sano si debe arrastrarla, deberemos darle algo de sangre para que camine- comentó Velroth mientras veía como volvia a cambiar el rostro de su hermana.
-Espera …¿Cómo dices? ahora además vas a alimentarla? Eso sí que no, que se pudra, no le pienso dar sangre suya- Alein señaló a la bestia- Y mucho menos la mía.- sus ojos se encendieron en tan solo unos segundos.
-Lo se hermanita, soy totalmente consciente.-Exclamó él mientras esbozaba una sonrisa , sacó un pequeño cuchillo que tenía en su mano, se quitó un guante y se dispuso a hacerse un corte en la mano.
-Para!, ¡no! ¡Se va a recuperar! nos matarás a todos y dejarás tu olor a sangre en el bosque.- gritó ella mientras se separaba de él.
Sin pensárselo dos veces se sacó su guante de la mano izquierda y se hizo un pequeño corte.
Emitió un leve suspiro de dolor y empezó a salir unas pocas gotas de sangre, el corte había sido pequeño pero lo suficiente para mojar el puñal.
Alein le agarró fuerte la mano y el Snør le bufó como si entendiera totalmente la conversación y los movimientos que iba a realizar Velroth.
Él la apartó y la bestia se puso a la lado de ella, fue directo hacia Lith que seguía en el suelo moribunda y con mirada perdida.
Le acercó el cuchillo a su nariz y ella abrió los ojos al instante.
En pocos segundos se había despertado y su mirada era roja, su cuerpo parecía levantarse, adelantó su mano derecha hacía el cuchillo y con un movimiento de pura supervivencia se lo arrebató.
Ni tanto Alein como Velroth, ni tan siquiera el Snør fueron capaces de adivinar el movimiento que había hecho Lith, de golpe tenía un cuchillo ensangrentado y ellos estaban petrificados ante fugaz movimiento.
Antes que ninguno de los tres pudiera hacer nada, la vampira chupo toda la sangre del cuchillo y sus ojos se pusieron de un tono carmesí.
Fue a mover el rifle Alein, cuando la no muerta, giró el cuchillo, apuntando a ella misma y le devolvió el cuchillo por su empuñadura.
Velroth apartó el rifle de su hermana.
-Un momento, hermana. -gritó él.
-Mátala ya! Estás loco!, tiene un puto machete y se acaba de alimentar!! me la voy a cargar yo misma.- explotó Alein.
-Alto! tened el cuchillo!, no me hace falta, acabo de comer y aunque sea poco, ya podría escapar si quisiera, incluso mataros, pero no lo voy a hacer.- murmuró Lith calmadamente.
Velroth levantó una ceja y se frotó levemente la barba, extendió el brazo izquierdo que aún sa graba y agarró el cuchillo.
-Ves? no lo quiero para nada, quédatelo. – zanjó Lith el tema mientras miraba el goteo del brazo del humano.
Alein bajó el rifle lentamente, miraba al Snør y a su hermano y como estos dos bajaban la guardia, la bestia algo más desconcertada.
-Me presto voluntaria si queréis, no tengo nada en contra de vosotros.- dijo la vampira con un tono excesivamente calmado.
Velroth y Alein se miraron extrañados.
-Mas te vale que no sea una trampa, no dudaré en arrancarte el corazón.- Dijo la pequeña de los hermanos despectivamente.
-Trampa?- Lith se rió levemente.-A la trampa creo que voy yo, aunque sospecho que solo queréis información, no es así? – añadió la no muerta.
-Aquí no!, no se si habrá alguna más como tú, ahora estás herida y no podrás hacer gran cosa en un rato.- exclamó Velroth mientras se girsba en dirección al pico de la montaña.
-De acuerdo, vayamos donde decís, por cierto yo me llamó Lith, aunque a veces me llaman Cónclave.- musitó con una pequeña sonrisa en su rostro.
-No te diré mi nombre- Gritó Alein con una mirada de ira.
-Yo soy Velroth y ella es Alein y somos cazavampiros, así que basta de hablar por ahora y vayámonos.
El Snør se puso al lado de la joven humana y Velroth detrás de la no muerta, empezaron a andar hacía la guarida de ellos dos, Lith iba algo lenta caminando, todavía se notaba vagamente recuperada pero aún estaba mal herida del disparo recibido en el hombro.