Capítulo 3: Eifhen.
Habían pasado dos semanas desde que Theorel consiguió los datos de las supuestas ubicaciones de las cuatro tumbas, desde entonces apenas habían salido de la sala de los contadores y ella no era una excepción.
Dentro disponían de algunos viejos ordenadores,Ryoji los convirtió de inservibles a funcionales, a él se le daban bien la parte tecnológica, ya fuera arreglando microchips como descifrando código, el había sido el artífice del pirateo al traje de Theorel y Caelan, sin embargo la codificación vampírica era extremadamente compleja incluso para él y más en este nuevo artilugio.
Era consciente de la importancia de encontrar una solución, por eso trabajaba día y noche en tener el resultado lo antes posible.
La comida iba empezando a ser un problema, principalmente por que el resto de habitantes de la ciudad hacían trabajos sencillos de mantenimiento o de limpieza de algunas zonas y los vampiros les suministraban alimentos fue ese el principal motivo por el que no se sublevaron, pero para ellos no era tan fácil conseguirla.
Los miembros de la resistencia estaban cansados de aquella vida, de estar a merced de los chupasangres y tener que vivir con miedo en su propio planeta, si bien es cierto que era extremadamente difícil matar a una vampira, obtener la ubicación exacta de sus zonas de descanso lo haría más alcanzable.
Dentro de la sala Theorel y Caelan eran los encargados de traer suministros, se conocían de hacía años; ella era rápida y sigilosa mientras él era un tipo fuerte pero veloz, de unos veintiséis años, con media melena castaña y medio rapado, ojos marrones, su armadura era azulada y Ryoji le había hackeado para tener más fuerza en sus golpes, se le veía un tipo joven y atlético, bastante maduro para su edad, la vida que había vivido antes de llegar era una incógnita para casi todos, pero le había ayudado a formar su carácter, era muy amigo de Theorel desde hacía cinco años y aunque no hablaba de su vida anterior antes de conocerla, tenían una relación casi fraternal, él además mantenía una relación amorosa con otra miembro de la resistencia, Marwen.
Por otro lado teníamos a Chiyoko, la hermana mayor de Ryoji, tenía el pelo con destellos rosas, su raza tenía como rasgo característico color poco frecuentes en el pelo,Ryoji lo tenía azulado, era buena con todo el tema de mecánica, era incapaz de programar nada a diferencia de su hermano, pero arregló ella sola dos todoterrenos y una moto, era capaz de ir ella sola al parking de la piscina donde los tenía escondidos y arreglados.
Ryoji había manipulado también el traje de su hermana, disponía de camuflaje térmico como el de Theorel y en su caso era capaz de aguantar varios disparos amortiguando la detonación, sus ojos rasgados y oscuros reflejaban el carácter reservado de Chiyoko y solo salía por la zona del parking para obtener las piezas que necesitaba, por suerte era una zona libre de vampiros.
La resistencia también contaba con la madre de ellos dos, Tomoe, una mujer de cuarenta y seis años, de rostro serio y media melena verde, tenía conocimientos de medicina, su padre fue médico antes de la invasión y le enseñó cómo cuidar a los heridos, lamentablemente no pudo hacer nada con su marido, el cual cayó bajo una incursión en territorio vampírico con otros cuatro hombres, desde entonces cuida de sus hijos e intenta no salir en exceso a la superficie por miedo a ser reconocida por los no muertos.
Se encontraba otra pequeña familia en el grupo, una madre y una hija, las dos guerreras y con una puntería fuera de lo común, la madre era capaz de acertar a un vampiro en la cabeza desde mil metros, Liora tenia cincuenta y tres años, melena rubia con varias canas, acompañada de varias arrugas reflejo de una vida cansada y de sufrimiento, hacía poco su hijo mayor había desaparecido cuando salió a buscar comida, dos años atrás, su vida cambió por completo desde que eso ocurrió.
Por otra parte, su hija mayor Marwen, la pareja de Caelan tenía larga melena rubia y ojos azules ,al igual que su madre tenía muy buena puntería y la capacidad de encontrar un punto estratégico donde disparar siempre, su hermano mayor le había enseñado técnicas de caza cuando vivian en las montañas.
Era una francotiradora letal, lamentablemente desde la desaparición de su hermano ha estado más distante con su caza de vampiros, madre e hija eran de las pocas personas vivas que consiguieron abatir a un vampiro varón, por desgracia no de forma definitiva, ya que para eso deberían estar mucho más cerca.
La más pequeña de todos los miembros de la resistencia era Tegan, una joven de apenas dieciséis años, dos años menor que Ryoji, con media melena morena y de ojos marrón verdosos, algo delgada, utilizaba una armadura que era una pieza básica. Había sido empleada por su madre, su color era negro, se la tubo que equipar cuando conisuió ecapar de un ataque vampírico que la dejó huérfana unos meses atrás mientras un grupo de no muertos se coló en su piso para alimentarse de ella, sus padres se lanzaron en su defensa, falleciendo los dos en el acto.
Consiguió escapar gracias a la armadura, uno de ellos la atacó y eso la frenó de ser devorada, salió corriendo mientras jugueteaban con sus progenitores aún vivos, escuchó sus gritos pero no tenía ningún tipo de opción contra ellos dos y decidió huir.
Eso había provocado que su carácter fuera algo triste, con culpa en su interior, aunque odiaba soberanamente a los chupasangres, por lo ocurrido, siempre pensó que pudo hacer algo más aquel día.
Hacía cosa de cinco meses que apareció y se adaptó al grupo,fue Caelan quien la encontró en una de sus escapadas por Eifhen, en una casa en ruinas probablemente días después de lo ocurrido.
Se adaptó rápido al funcionamiento del grupo y encajó con todos, especialmente con Ryoji, le despertaba un sentimiento protector, pese a ser mayor que ella, le producía cierta ternura, debido a su inocencia.
Mientras Caelan empezaba a estar ansioso por querer demostrar que podía ser un buen líder, pese a su carácter serio siempre encontraba un momento para ayudar a los demás y priorizar sus problemas , en alguna ocasión bromeaba si era necesario, en especial con Theorel, su mejor amiga y Marwen.
Sin embargo Tomoe, era quien actualmente daba las órdenes, desde hacía un tiempo había liderado el grupo, pero según el resto estaban algo estancados en la lucha contra los vampiros y empezaban a cuestionar un poco su autoridad.
La sala era fría, al estar cerca de la piscina provocaba alguna pequeña zona de humedades en los techos y paredes, también pequeñas goteras hacían charcos en el suelo, habían varias salas pensadas para materiales, pero el grupo había vaciado para destinarlos a sus aposentos.
-Buenos días, a todos, hoy podríamos salir a por algo de alimentos, no os parece?- preguntó Caelan levantándose de un colchón destrozado que estaba tirado en el frío suelo.
-Bueno, no es necesario, con lo que tenemos en la despensa podemos aguantar un par de días más.- dijo tajante Tomoe.
-Como vuelva a comer patatas creo que los vampiros no querrán ni mi sangre- cuestionó con tono despectivo Caelan.
El rostro de Tomoe fue de incredulidad mientras Theorel sonreía sin ser vista.
-Lo cierto es que yo también agradecería algo diferente- protestó Marwen.- Si es necesario iré yo voluntaria a buscar comida, cerca hay unos campos de un granjero viejo y podríamos conseguir algo mientras duerme, sino entrar de noche en uno de los almacenes de comida, suelen estar poco vigilados, al fin y al cabo a los vampiros la comida humana les da igual- añadió mientras se colocaba parte de la armadura y bostezaba.
Tomoe la miró de arriba a abajo y finalmente dijo – Nos haces falta Marwen, entiendo que quieras demostrar a todos que puedes traer comida tu sola, pero somos un equipo y trabajamos juntos, lleváis un año con nosotros pero así hacemos las cosas aquí, Caelan y Theorel son los encargados, ya se que tienes también ganas de encontrar a tu hermano, pero no lo encontrarás por aquí, cuando se calme la situación saldremos a por él.
-¿Cómo dices? Solo quiero ayudar! -Exclamó Marwen, -estamos hartos de la comida que tenemos, de pasar hambre, estar aquí encerrados, es de locos, ya se que no lo encontraré en un campo de verduras, hace un par años que no está con nosotros, pero no hables de él sino lo conoces.
Tomoe se quedó paralizada, no se esperaba una reacción tan explosiva de Marwen, por lo general era muy paciente pero sí que podía ser que todos tuvieran los nervios alterados, además del hecho que Marwen siempre apoyaba a Caelan.
Está bien, no quería ofenderte, perdona- se disculpó Tomoe, -Yo perdí a mi marido y se lo que es, tú un hermano, tu madre a un hijo, no puedo ni imaginar qué pasaría si perdiera a ninguno de ellos dos, pero no quiero que no os pase nada, el ambiente fuera es cada vez peor.-Tomoe palideció porque sabía que se había equivocado al hablar de su hermano, pero estaba harta de sentirse cada vez más cuestionada.
Marwen asintió y se fue hacía el fondo de la sala, donde se encontraba una pequeña radio antigua que se utilizaba en algunas ocasiones por Theorel.
En los últimos meses Tomoe solo tenía el apoyo de su hija Chiyoko y solía estar arreglando vehículos o aparatos, no solía estar siempre para darle más fuerza a su madre.
El grupo había intensificado el uso de la radio, tanto que habían conseguido comunicarse con otro pequeño grupo de la capital, Raisen, la cual se había llevado la peor parte, si en Eifhen había humanos viviendo atemorizados en la superficie, en la capital ni siquiera tenían esa opción, estaban casi perseguidos.
Nadie había entrado en Raisen salvo los vampiros, una vez cayó la ciudad, fue suya, totalmente fantasmal, se había consumido por completo, solo se sabía algo de ellos gracias a la vieja radio que arreglo Chiyoko.
El grupo de Raisen estaba liderado por un hombre que se llamaba Lachlan, lo poco que sabían era que eran pocos supervivientes, algunos huérfanos y otros que eran familia, pero no eran más de diez, su paradero nunca era revelado por miedo a ser interceptado el mensaje.
En esas conversaciones el grupo de Eifhen y Raisen habían creado cierta afinidad y en ocasiones revelaban datos sin llegar a concretar palabras clave, pero estaban al corriente del hallazgo de Theorel y todos esperaban ansiosos que Ryoji acabara el descifrado.
Theorel era la humana que más había salido fuera de la ciudad, tenía más interiorizada la vida que había fuera, si bien no se había alejado en exceso, conocía el alcance del armamento vampírico y la ubicación de algunos emplazamientos.
En una de sus escapadas encontró una vieja base militar humana donde entabló conversaciones por radio con una rebelde solitaria de origen desconocido, emitía por una frecuencia modular que sonaba nada más conectar la radio de la base, la señal buscaba más miembros de la resistencia, ella se hacía llamar «Cónclave» pero era evidente que no era su nombre real, parecía ser una chica joven y con formación militar.
Daba la impresión que sabía mucho sobre los no muertos e incluso le había facilitado información relevante a Theorel,la cual, ella misma había podido comprobar gracias a sus indicaciones.
Hablaron durante meses, hasta el punto que pidió a Chiyoko que le pusieran ese sistema modular en su propio refugio y así no exponerse a hablar con ella fuera, sin protección,por supuesto aceptó a su petición .
La más importante fue la ubicación de un microchip que les ayudaría considerablemente con la ubicación de algo vital, el problema era que estaba custodiado por varios chupasangres, uno de ellos era un joven cazador letal que resultó ser quien acabara persiguiéndola en el bosque.
Una vez había entrado en la base enemiga, entendió que lo que había sustraído era la ubicación de las cuatro tumbas, gracias a su camuflaje pudo escuchar una conversación con varios vampiros, entre ellos uno al que llamaban Vaethon que estaba al mando.
Según ellos no era más que una copia del original, por eso estaba vagamente defendido, hasta que detectaron el hurto, fue entonces cuando el vampiro,empezó a buscarla hasta llevarla al bosque, por suerte lo consiguió dejar atrás.
De regreso a su base, Theorel no consiguió volver hablar con ella y temía por sí la habían apresado, Cónclave se había jugado su seguridad por ayudar a la resistencia y Theorel había empezado a coger cierta amistad con ella.
Sentía la necesidad de encontrarla y ayudarla, apenas sabía nada más que una breve descripción donde vivía ella, Cónclave había descrito como » una zona fría cerca de una ciudad habitada», podía estar cerca de las montañas, en los alrededores de Eifhen, pero todo era suposiciones, ya que Viertstorp era un planeta con varias zonas habitadas y diversas montañas.
Fuese como fuese, todos tenían una deuda con ella y haría todo lo posible para encontrarla y es que se aferraba a la idea de que estuviera viva.
Mientras, Ryoji seguía con el cifrado, el resto se acercaban para darle víveres y ver cómo se encontraba, el chico era muy servicial y amable lo cual chocaba con lo arisco que se mostraba cada vez que trabajaba en un proyecto. Se podía pasar días enteros sin dejar la habitación malhumorado.
Prefería la soledad en esos momentos pero su nivel de concentración era tal que había que recordarle que durmiera o que comiera, por ese motivo, su madre Tomoe y el resto del equipo le fueron haciendo pequeñas visitas.
En una de estas visitas, Tegan la más joven del equipo se acercó para llevarle un tentempié a altas horas de la noche, se fijó que Ryoji estaba diciendo una especie de estribillo de canción que repetía una y otra vez.
-Hola Ryoji como vas? -musitó ella acercándose lentamente por detrás mientras le acercaba una pieza de fruta.
-Ah hola Tegan , Gracias!!- cojío la fruta y añadió -No te había escuchado, estaba metido en estas cosas, por algún motivo no acabo de entender a qué se refiere esta parte.-Dijo él con visible tono de desesperación.
-Por qué no te das un descanso y duermes unas horas?, te vendrá bien -dijó Tegan preocupada mientras cogía una silla y se sentaba a su lado.
-Tegan, no te lo tomes a mal pero… ya tengo una madre para que me diga todo eso- se rió sutilmente mientras mordía la manzana.
-Eh no seas tan listillo, jajaja, exclamó entre carcajadas, mientras le daba un golpe en el brazo.- pero es verdad, no estás para seguir descifrando el código hoy, se te ve agotado.- añadió ya más seria.
-Quizá tengas razón Tegan y me venga bien descansar un par de horas.-contestó Ryoji con un enorme bostezo mientras iba devorando la fruta.
-Claro que tengo razón, – dijo sonriendo Tegan- Llevas días enteros dándole a eso, hace varios años que no sabemos donde están las ubicaciones, no nos va de unos días más, así que nos ayudarás más si descansas un rato.- añadió ella mientras le indicaba donde estaba la cama.
-Está bien!! me echaré unas horas.-rechistó entre suspiros mientras empezaba a colocar la almohada en el colchón que tenía tirado a su derecha.
-Claro, si debes estar confundido, ya nos debes diferenciar entre letras y números.- dijo ella mientras le ofrecía una manta que tenía a su derecha y tiraba los restos de manzana a la basura.
-No funciona así Tegan -explotó a carcajadas.-es todo código numérico, es de lo poco que tenemos en común con ellos, me falta un último tramo y podremos acceder a más datos.- Añadió mientras aceptaba la manta.
-Bueno, ya me estás entendiendo, de todas formas si alguien puede solucionarlo eres tú, no conozco a nadie tan listo.- Contestó ella mientras se dirigía hacía la puerta.
-Tegan, conoces a menos de diez personas, no es un gran logro que digamos.-volvió a reír Ryoji.
Tegan se quedó sin palabras y rieron conjuntamente durante unos minutos y por unos instantes nadie se acordó del cifrado ni de los vampiros.
-Descansa Ryoji.- Se despidió ella con una sonrisa.
-Gracias, descansa tu también.-dijo él mientras se tapaba con la manta y se disponía a dormir.
Tegan salió silenciosamente para encontrarse con el grupo y se le acercó la madre de Ryoji,Tomoe.
-Gracias Tegan por preocuparte por él, sólo te escucha a tí.- musitó con cierto tono de preocupación.
-Ah, no es nada, es que se siente muy responsable y no es justo que a su edad tenga esa presión.- le contestó Tegan.
-Ya, pero así es él, desde que empezó a mostrar interés por las máquinas, no hubo forma de apartarla de ellas, siempre me decía que nos ayudarían a ser libres.- Sus ojos se humedecieron levemente mientras cogía una bocanada de aire.
-Tranquila Tomoe, estará bien, es muy fuerte, sólo hay que recordarle que él no es una máquina. – dijo mientras le guiñaba un ojo para hacer sonreír a la madre de Ryoji.
Y funcionó, sonrió levemente Tomoe y tratándose de ella era todo un logro, la miró y le dió un fuerte abrazo.
Tegan se quedó perpleja y le devolvió el gesto.
Caelan pasó cerca y las miró detenidamente, finalmente sonrió y exclamó.-Es por esto por lo que luchamos, esto es lo que nos hace diferentes de esos fríos vampiros.- mientras señalaba con su mano derecha a las dos.
Tegan se sonrojó, la sensación que Caelan se fijara en ella, le encantaba, por desgracia, él tenía parecía tener ojos solo para Marwen, ellos dos eran de edades similares, además tenía una gran belleza, una larga melena rubia y unos ojos azules rasgados acompañados de grandes pómulos y labios, sumado a una figura atlética.
Tegan se sentía una cría a su lado, pero era incapaz de controlarse frente Caelan, en alguna ocasión incluso le había costado hasta responderle.
Rápidamente se fué a hablar con Chiyoko, mientras él se alejaba en dirección a Marwen.
Después de comer algo, todos decidieron darse un descanso, se tumbaron a descansar unas hora
Caelan y Theorel harían la primera guardia.
Se fueron a unas sillas algo apartadas de la zona de dormir próxima a la puerta principal y una vez allí, se relajaron y dejaron sus armas apoyadas en la pared.
Él cogió aire y preguntó mientras le salía un gran bostezo de su boca -Cómo estás? ¿Sabes algo de tu espía?.
-Nada, sigo sin tener noticias, uso la radio cada día pero no hay noticias de ella, empiezo a ponerme en lo peor.- contestó ella con la voz entrecortada.
-No te preocupes, estará bien, quizá ha tenido que huir, pero es buena informante seguro que disponía de información que nosotros no sabemos y ha logrado escapar, o se le ha estropeado la radio.- dijo Caelan en tono calmado, intentando restarle importancia al ver el rostro de Theorel.
-Seguramente, pero no solemos estar tanto tiempo sin hablarnos, puede que te cueste entenderlo pero, hemos creado un vínculo después de este tiempo y me gustaría saber que está bien, y no creo que se le haya roto la radio, ella es capaz de arreglarla .- decía Theorel mientras miraba cabizbaja el húmedo suelo.
-Créeme, lo entiendo perfectamente, en estas situaciones tan extrañas que nos ha tocado vivir, haces vínculos con personas en poco tiempo.- Contestó mientras miraba de reojo la puerta de Marwen.
Theorel asintió con la cabeza y añadió.-Alguna vez piensas cómo sería la vida de antes? Nuestros padres eran críos y apenas se acuerdan, Tomoe y Liora acababan de nacer prácticamente, así que poco han podido aportar.- hizo un parón para susurrar.- Además que son poco habladoras de por sí.
-Alguna vez si que pienso y seguro que era mejor que esto, según me explicó mi padre había mucha gente por la calle, espectáculos para niños, posibilidad de ir a tiendas o a comer a restaurantes, la gente tenía sus trabajos y lugares donde ir a descansar unos días del ajetreado mundo en el que vivian.- tragó saliva Caelan.- sin embargo ya no queda nada de eso y no se si merece la pena ilusionarse a veces.Cada vez veo menos humanos.-musitó él.
-Supongo que tienes razón, no se tú pero yo no dejo de pensar cada vez que salgo fuera y veo algo, pienso, que haría la gente en esa zona, por ejemplo, un edificio abandonado sería un gran bloque donde familias enteras estaban ahí dentro y un día se acabó. – el tono de Theorel fue apagándose hasta acabar en un leve suspiro.
– Así es, nuestra vida cambió en un momento, luego nadie vino a ayudarnos, seguramente en el resto de la galaxia no quieran ni acercarse aquí, y mucho menos a salvarnos, sino ya lo hubieran hecho.- se lamentaba Caelan.
-Según me comentó mi madre, los vampiros disuadieron a cualquiera que viniera a Vierstorp, siempre fuimos un planeta con pocos recursos minerales, mientras otros podían viajar entre ellos con sus grandes naves, nosotros apenas empezábamos a investigar las propiedades de viajar al exterior, enviando satélites.-titubeó al escuchar un ruido al fondo de la sala, pero resultó ser Ryoji bebiendo agua y volviendo a la cama, así que que Theorel prosiguió.-Veremos algún día quizá…
-Aquí nos han dejado, no les importamos, así que tendremos que conseguirlo nosotros, nadie va a venir aquí.- le interrumpió en tono pesimista él,- seremos ellos o nosotros.-finalizó Caelan.
-Bueno, creo que si conseguimos descifrar dónde están esas cuatro tumbas, el resto de vampiras se marcharán y con ellos los vampiros que les acompañan, al fin y al cabo es donde se encuentran las cuatro vampiras más poderosas,es decir, las reinas, si ellas caen, se irán.- Theorel mostraba cierta esperanza en su voz.
-Aunque Ryoji lo consiga ,no es tán fácil matar a un vampiro, tú lo sabes, tú escapaste de uno hace unos días y no era una hembra, una de ellas podría matarnos sin pestañear. -exclamó Caelan mientras se ataba parte de la armadura de su pechera.
-Bueno, Liora se enfrentó a una junto con Marwen y la consiguieron dejar herida de muerte, verdad? .- preguntó Theorel con incredulidad.
Si, fue pasado el bosque, en un pequeño pantano, bastante más adelante, las dos tuvieron a tiro a una chupasangre y acertaron de lleno, fue el día que desapareció su hermano, la buscaron, pero vieron un pequeño vehículo aparecer y tuvieron que irse, pero no había rastro de él.- contestó el espía.
La relación entre madre e hija era bastante fría, Marwen era una chica reservada,pero más abierta que Liora, ella sólo había conseguido tener más relación con Caelan debido a la insistencia de él en todo este tiempo.
Theorel no había cruzado más de cuatro frases con ella en lo que iba de año, entre las veces que salía la espía y cuando volvía estaban Caelan y Marwen en una habitación.
Caelan sin embargo había intentado que se llevaran bien, era amigo de Theorel desde hace muchos años, pero la relación que tenían los dos espías no le hacía gracia a Marwen, dado que tenía cierto celo al no ser ella la que pudiera salir con él más a menudo al exterior.
Liora, su madre, no hablaba ni con Caelan y salía de vez en cuando sin preguntar y sin permiso pero ni Tomoe se atrevía a decirle nada, sabía que estaba ansiosa por encontrar a su hijo y era muy minuciosa cada vez que salía.
-Ya se acaba nuestra guardia, tengo ganas ya de acostarme en esa mierda de colchón sucio, pero bueno, al menos se descansa mejor que cuando salimos al bosque,¿no crees?- preguntó Caelan.
-Pues sí, aquí al menos se descansa tranquila y sin miedo, por cierto, ahora le toca a madre e hija hacer la guardia,no? así que estaremos bien cuidados. – dijo con una pequeña sonrisa ella.
De golpe unos pasos se acercaron y Liora apareció detrás de él con su armadura puesta y su rifle en sus manos como si tuviera que usarlo inmediatamente.
-Ah!!… Hola, Liora, ya estás aquí?, no te había escuchado.- exclamó sobresaltada Theorel.
-Buenas noches , chicos ya se ha acabado vuestra guardia, aprovechad y marcharos a descansar, mi hija ya está viniendo.-Dijo la guerrera mientras se acercaba a la silla donde estaba Theorel.
-Caelan y Theorel se pusieron de pie y dejaron las sillas libres, en ese momento aparecía la larga melena rubia de Marwen viniendo hacía Caelan y le abrazó de forma afectuosa.
Liora desvió la mirada, no era muy partidaria de que su hija se distrajera con el joven.
Buenas noches amor, no tardaré.- le susurró Marwen mientras él disimulaba no ponerse rojo.
Buenas noches, cualquier cosa estaré en la habitación de siempre, contestó Theorel mientras se despedía de ellas y Caelan con un gesto con la mano.
Madre e hija se sentaron en las sillas sin apenas hablarse, mientras Caelan se desabrochaba la armadura y se desplazaba a la habitación de Marwen y él.
Theorel por otro lado, se fue al otro lado donde estaba su colchón junto con Chiyoko, con quien tenía buena amistad.
La noche era más fría de lo habitual y Theorel se había quitado la armadura para descansar, la dejaba bastante agotada llevarla y su cuerpo se resentía después de tanto uso.
Pasaban los minutos y había dado varias vueltas en la cama pero el frío persistía, miró a Chiyoko y la vió profundamente dormida y tapada con una vieja manta.
Theorel pensó que hacer, las únicas mantas estaban cerca de Liora y Marwen, le fastidiaba tener que ir a por una, cuando no se hablaba con una y la otra la odiaba.
Se marchó sigilosa para no despertar a Chiyoko y se deslizó por los laterales de la pared, la manta estaba girando a la derecha en un pequeño armario detrás de la pared donde estaba Marwen, desde ahí era imposible que la vieran, así que se movió con cautela, primero un pie y luego otro, sin parpadear y manteniendo la respiración, toda la sala estaba en absoluto silencio y el más mínimo sonido la delataría.
Estiró el brazo y metió la mano hasta agarrar una manta, cuando una conversación le interrumpió y del susto estuvo apunto de caerse.
-Voy a salir un rato Marwen, iré como siempre por la salida trasera que suelo utilizar, no la tienen controlada, así que será fácil entrar y salir, susurraba Liora.
-Vale, madre, a ver si hoy tienes más suerte, yo creo que debe seguir por el bosque, pero ha pasado un pa, no se si encontrarás algo, o peor, quizá sus restos.- le contestó Marwen en voz baja y sin mirarle a la cara.
-Él no es como los demás,él es fuerte Marwen, estoy seguro que sigue con vida, quizá está con otro grupo y no pueden salir como nosotros, o también nos está buscando.- dijo la madre mientras calibraba el punto de mira de su rifle.
-Lo sé, él me enseñó mucha de las técnicas que sé, es un excelente superviviente, si alguien podía salir de ahí era él, pero dos años es mucho tiempo madre y no me quiero ilusionar.- seguía con el mismo tono bajo Marwen.
Theorel tenía el corazón acelerado, por un momento dudó si salir a decirles que no saliera, que los exponían a todos, pero Liora le imponía en exceso y Marwen en parte también.
Vale hija, en unas horas vuelvo, si te preguntan me he ido a dormir que estaba muy agotada, de todas formas no creo que nadie se atreva a decirme nada.- dijo Liora mientras se iba hacía una puerta que estaba cerrada con un candado.
Sacó una llave de un pequeño compartimento del traje y abrió la puerta, hizo un leve sonido en su apertura y se llevó el candado
-Suerte madre, espero que encuentres a Vaethon sano,- le susurró Marwen mientras seguía limpiando su arma.
Theorel se quedó de piedra, había escuchado bien? Había dicho ese nombre, había dicho ….Vaethon?
Intentó por todos los medios guardar la calma, pero le resultó casi imposible, pensó en lo que le había dicho Cónclave antes de desaparecer, que un joven vampiro llamado Vaethon estaría en la base, era el chupasangre que casi la mata hace unas semanas.
No sabía qué hacer,podía ser una coincidencia o podría ser el, pero de ser así, no sacaba fuerzas para decirle que su hijo era un no muerto.
Se fue como pudo a la habitación, sin apenas levantar los pies, para no alarmar a nadie,consiguió llegar sin apenas preocuparse si llevaba la manta o no, el frío había desaparecido, entró en la habitación y por suerte Chiyoko seguía dormida.
Se tumbó en la cama e intentó acordarse de todo lo que sabía de Vaethon, para poder describir a Liora y Marwen su aspecto por sí coincidía, pero todos los vampiros que había visto parecían iguales, melena blanca y ojos rojos, con armadura negra.
Miraba al techo y se debaría si decirles algo o no, pero finalmente decidió esperar a ver como lo gestionaría, debía decírselo antes o después, aunque temía que nadie la creyera.
Milagrosamente al cabo de un rato se consiguió dormir, pero mañana no sería un gran día, sabía que tenía que decírselo al menos a Marwen con la ayuda de Caelan, podría ser más fácil de digerir que su hermano ahora era un vampiro.