Capítulo 2 en Español

Capítulo 2: Isrith.

La noche había acabado y el sol acariciaba la suave piel de Isrith, ella siempre había preferido la oscuridad al día, pero desde que llegó al planeta Vierstorp se había visto obligada a aprender a cazar con luz y a vivir de día, pero lo más importante: no bajar jamás la guardía.

Bajo su orden tenía el escuadrón Morgue, el grupo de no muertas con mejores estadísticas de todo el ejército sur, unas excelentes asesinas que no tenían ningún tipo de escrúpulos a la hora de hacer todo lo posible para conseguir alcanzar sus metas, habían dejado la ciudad de Eifhen vacía de humanos alborotadores e indeseables, solo se les resistía una de sus peores objetivos, una espía llamada Theorel que era de lo más escurridiza.

Mientras Isrith, iba dejando atrás la zona amurallada de la base y entraba por el portón en la descomunal nave Cementerio,uno de los mayores buques insignia de su ejército, una infraestructura subterránea de diez plantas, que albergaba templo, mazmorras, sala de recuperación, aposentos especiales y todo tipo de comodidades en la más profunda de las oscuridades.Los vampiros que habitaban en ella no eran muy partidarios de salir diariamente a la superficie.

Bajó por una escalinata, después de pasar el reconocimiento en la entrada, el cual fue breve dado que era la General y era conocida por todos, su larga melena blanca, la armadura de General y sus ojos siempre en rojo, eran inconfundibles, una vez allí, vio la gran sala común con su gran bóveda negra, iluminada como siempre con el neón rojo característico de las naves vampiras, una luz que les servía para ver mejor, otorgando una luz tenue.

Isrith se sentó brevemente en un banco mientras se asombraba por el techo de la bóveda pese que lo había contemplado incontables veces, dado que era una de las pocas áreas de la nave que estaban más iluminadas, nunca dejaba de asombrarse y eso que tenía novecientos años de vida. Por mucho que reflexionara, seguía sin entender cómo había accedido al absurdo plan de Lady Diuron.

Habían enviado a un joven vampiro para seguir el rastro de Theorel en una unfrastuctura a los alrededores, desde el consejo lo habían ofrecido como cazador, tenía muy buena opinión por parte de su señora, Lady Diuron pero Isrith no confiaba en guerreros de fuera de su escuadrón y mucho menos varones, todas sabían que los vampiros varones erán más débiles especialmente en las cacerías. Por lo general ella había enseñado a su escuadrón las técnicas más efectivas de caza, observación y todo tipo de trucos y habilidades para hacerlas letales ante cualquier peligro, era por eso que sabía que ese vampiro no habría sido capaz de encontrar a alguien con el talento para desaparecer de Theorel.

Continuó con su habitual paseo por dentro de la nave Cementerio, dada su envergadura Isrith podía caminar varios kilómetros al día tan solo para idear un plan de captura para luego trabajarlo con su ejército.

La Cementerio destacaba ante el resto de naves por sus grandes puertas decoradas con enormes arcos iluminados, pertenecían a una orden antigua y en la nave se encontraba uno de los templos dedicados al credo de los vampiros de la Ascensión, al cual pertenecía Isrith.

Mientras la General caminaba, no podía quitarse de la cabeza como una simple humana había dejado en jaque durante tanto tiempo a un ejército como el de los no muertos y es que nunca había sido detectada por ningún escáner ni había un retrato de su rostro, ella era un auténtico misterio.

A Isrtih le comía por dentro depender de un inexperto vampiro varón que había seguido el rastro y es que después del tiempo empleado en su búsqueda por parte de su escuadrón y haber fracasado Lady Diuron había prácticamente obligado a la corte vampira a utilizar al que él consideraba el mejor cazador que conocía, un chupasangre llamado Vaethon.

Por desgracia ella no podía contradecir a una Lady, ni siquiera la General del escuadrón Morgue tenía semejante poder, pero era consciente que era cuestión de tiempo que la orden le volviera a dar la razón, ya que seguramente el cazador volviera con las manos vacías o mejor aún, que hubiera caído en manos de la resistencia, una idea que le encantaba a Isrith.

Durante su paseo cruzó por debajo de un arco característico ya que era mayor,de unos diez metros de altura y que daba a la entrada al amplio templo de la Ascensión, revosaba bancos de piedra negra de su planeta natal y era donde uno se podía sentar a orar, mientras caminaba por la multitud de altares repletos de velas rojas encendidas con fuego y dedicados a los antiguos guerreros caídos en batalla, se preguntaba cómo sería su Ascensión.

Ella era consideraba la mejor guerrera que tenía el ejército, solo su escuadrón se había encargado de conseguir incontables vidas humanas para alimentarse durante siglos pero es que además había conseguido diezmar la ciudad de Eifhen en un corto plazo de tiempo y la población superviviente ni siquiera consideraba la idea de sublevarse.

Para una vampira que seguía el credo la Ascensión era el fin a una vida llena de alimentarse de otros y matarlos, para finalmente llegar a un mundo donde poder descansar con el resto de guerreros inmortales y que también habían perecido, pero para poder llegar ahí su culto exigía unos requisitos, no todos podían llegar ahí, el más importante era solo alimentarse de sangre de seres vivos racionales y sintientes, no debían jamás alimentarse de animales o bestias además estaba totalmente prohibido amar a alguien durante su larga vida, solo se podía llegar en solitario a la Ascensión y de haber sentimientos por alguien podría haber conflictos en la otra vida y es que ahí nada ni nadie les esperaría, serían seres eternos pero solitarios sin sentir miedo, dolor o ira, en definitiva una paz eterna.

Pero todo eso era parte de un credo que no todos los chupasangre creían, pero Isrith si era una creyente acérrima, por eso había decidido tener una vida totalmente dedicada a la guerra y para ella misma.

Atravesó el templo con la mirada fija en un punto, sus pasos resonaban en toda la sala, se acercó a una fila de grandes estatuas femeninas perfectamente talladas y que estaban en el lado izquierdo de la sala y su mirada fue hacia una gran estatua de piedra negra que portaba una espada con una antigua armadura y una piedra incrustada en su pecho,Isrith se posó en ella y la acarició la mejilla, se arrodilló lentamente y pronunció una breve oración.

-Lizbeth dame tu fuerza, necesito tu oscuro poder, ayúdame a doblegar a mis enemigos, que la Ascensión me espere y que encontremos una solución a nuestro pueblo y sobretodo cuida…

Entonces una voz femenina le interrumpió su paz.

-General, perdone que le moleste en sus oraciones, pero tenemos noticias nuevas, Vaethon ha llegado con múltiples heridas y pensé que querría saberlo.- dijo una joven vampira de largo pelaje castaño claro, ojos color miel y armadura ligera negra.

La mirada de Isrith fue punzante, su cólera era evidente, no esperaba tener noticias de él tan pronto.

-Vael, ¿que has dicho?, ¿está estable?-Dijo la General mientras se incorporaba.

-Afortunadamente sí.-Titubeó extrañada la joven al ver el rostro serio de Isrith.

-¿Dónde está?, necesito verle de inmediato -alzó la voz Isrith mientras caminaba en dirección a Vael con firmeza.

-Está en la sala de recuperación…, ahora debe descansar -musitó la joven mientras se apartaba dejando paso a la general.

-Ya descansará cuando haya terminado con él!!- El grito fue tal que las pocas vampiras que se encontraban en el templo se giraron para ver que ocurría y al ver que era Isrith la causante de semejante alborto volvieron todas con sus respectivos cometidos.

La general iba con paso rápido, directa hacía la sala de recuperación, a su paso dejaba atrás el templo y se encaminaba hacia la escalinata principal para llegar a su objetivo, durante el camino pensaba en cómo gestionaría la situación.

Estaba convencida que él había perseguido a la rebelde y no la había apresado, eso era imposible para alguien de tan insignificante poder como Vaethon, necesitaba al menos confirmar que había fracasado en su misión y así quitarle la idea de la cabeza a la corte.

Mientras se acercaba a la sala algunas de las vampiras hicieron ademán de hablar con Isrith pero ella las ignoró a todas.Algunas incluso le hicieron gesto con los brazos pero la General hizo como si no fuera con ella, pese a ser muy solicitada por la Cementerio, ella debía llegar apresuradamente ante el no muerto, al menos antes que Lady Diuron.

Llegó al fin a la sala de recuperación, toda la nave era oscura en su interior, con los neones en rojo, la sala de recuperación no era una excepción, al entrar por la puerta, vio a Vaethon enchufado a una máquina que drenaba sangre por unos pequeños cables hasta su pecho y el we encontraba tumbado, bastante magullado y por un momento Isrith temió que hubiera acabado con Theorel.

-General…- empezó a decir entre quejidos el joven mientras se incorporaba.

-Calla, no te he dado permiso para hablar.- le cortó tajantemente Isrith.-Que ha ocurrido? Donde está Theorel?-hablaba con tono hostil mientras se acercaba a él directamente.

-Ella…verá General el caso es que….ella me llevó a una trampa- balbuceó Vaethon mientras se mantenía de pie como podía -Había un minotauro enorme en una cueva.- añadió cabizbajo.

-Qué te llevó a una trampa? Y fuiste tan estúpido de caer en ella?¿Un minotauro dices y no fue a por ella?-dijó Isrith apretando fuertemente los dientes, sus ojos cambiaron a un rojo sangre más intenso y su expresión rebosaba ira.

-Bueno, General es que ella activó su traje mientras estábamos en una cueva,- añadía con dificultades el Vampiro mientras le temblaba la mandíbula al hablar.

Inmediatamente Isrith levantó su mano derecha en dirección a Vaethon y este empezó a levitar lentamente ante el asombro del vampiro.

-Nooo general, no es necesario….. los gritos del joven empezaron a sonar en toda la zona de recuperación.

-Por supuesto es necesario, es tremendamente necesario, me acabas de decir que se te escapó Theorel y no tenía ni tan siquiera su traje encendido y tu te haces llamar cazador? No eres más que un lastre para nuestra especie.-hablaba Isrith mientras levantaba más la mano.

Finalmente consiguió que el vampiro tocara el techo de la sala con su cabeza y eso que era nada más y nada menos que de cuatro metros de altura, sus pies se agitaban de arriba a abajo, también hacia adelante y atrás y sus manos intentaban mantener el equilibrio sin ningún tipo de éxito.

-Dime, cómo acabó? ella murió o se escapó? dime la verdad?Gritaba la general mientras mantenía en el aire al joven no muerto, cerraba levemente su mano y fruncía el cejo con rabia.

Isrith esperaba por todos los medios posibles que Theorel consiguiera sobrevivir, la idea de que un vampiro varón,joven y no instruido hubiera acabado con su principal rival, hubiera sido letal para su reputación, actualmente la captura de la espía era un reto para ella y su escuadrón.

-Escapó mi general… lo lamento pero debe estar en Eifhen,- hizo una pausa Vaethon para coger aire entre el dolor y finalmente emitió un grito. -Aaaaaaargh!!! – el chillido fue desgarrador e Isrith empezó a cerrar el puño cada vez más, mientras se le escapaba una tímida sonrisa de placer.

La General respiró tranquila y empezó a pensar que afortunadamente Vaethon no habría conseguido la hazaña para la que fue enviado y Lady Diuron rectificaría su propuesta de incluir en el escuadrón Morgue.

-Nooo! pare General pare!, no puedo casi hablar.-El tono del no muerto era casi mudo, una fuerza le oprimía la garganta mientras notaba unas garras rajar su pecho como si de pequeñas agujas bien afiladas se trataran.

-Qué más sabes? Dímelo!!-Gritaba con cólera hacía el joven cazador mientras con sus manos hacían el gesto de cerrar los puños hasta casi su totalidad.

Cuanto más cerraba el puño más sufría Vaethon y poco a poco varios hilos de sangre impregnaban el oscuro suelo, no hacía más que brotar sangre de su boca y de sus múltiples cortes alrededor del cuerpo.

De golpe la puerta se abrió e Isrith paró de golpe al notar una fría presencia detrás de sí, el vampiro se desplomó al suelo sin parar de gemir mientras su sangrado no cesaba provocando un tremendo golpe.

-Qué está pasando aquí? preguntó una voz seca proveniente de una vampira de larga melena rubia y ojos marrón claros mientras observaba al chupasangre en el suelo, Isrith se acercó a la puerta con el ademán de salir.-No tan rápido General,- mientras la sujetaba del brazo, – creo que no hemos acabado- concluyó mientras le apretaba el brazo.

Se trataba de Lady Diuron, sularga melena y su atuendo negro, con hombreras doradas seguido de una enorme capa roja la hacían inconfundible, era el vestuario de una señora y en la nave Cementerio solo se podía tratar de ella.

Isrith tragó saliva y trató de disimular.

-Que ocurre?, solo he venido a averiguar como estaba el joven Vaethon, verdad? -mintió Isrith mientras contemplaba al joven vampiro medio inconsciente.

-¿Es así? preguntó Lady Diuron seca, sin ni tan siquiera mirar a la general.

-Por supu…-iba a decir la general, pero ahora sí la mirada de la recién llegada dejó muda a Isrith la cual hubiera preferido no haber dicho palabra alguna.

Isrith pensó que de tener conocimiento de que Lady Diuron se encontraba tan cerca de ellos, hubiera dejado el interrogatorio para más adelante, pero su sed de saber que había sido de Theorel la hizo actuar inconscientemente.

Aunque era la general del escuadrón y una leyenda entre los vampiros debía obedecer a la señora por mucho que no pensará igual que ella en la mayoría de las ocasiones, Lady Diurin no sabía nada de la guerra ni como obtener una victoría pero su rango entre la sociedad vampírica lo dejaba claro, no se podía contradecir a una Lady, estaba terminantemente prohibido.

-Así es mi señora, he vuelto después de una larga caza pero me he tenido que enfrentar a un enorme minotauro y Theorel ha conseguido escapar- titubeó el joven chupasangre mientras hacía todo lo posible por incorporarse a la camilla.

-¿Te fijaste si en su fuga llevaba algo con ella?-preguntó Lady Diuron extrañada.

-No, no llevaba nada, solo pretendía colarse y la detectamos antes de que pudiera hacer nada, acabó huyendo.-dijo Vaethon.

-Perfecto, buen trabajo- mintió Isrith, – pudiste ver algo, sus intenciones o algún detalle?-preguntó con poco interés.

-Si, he podido ver su rostro de cerca.-Dijo orgulloso el vampiro mientras dirigía su mirada a su señora.

-Como?, espera un segundo, viste su rostro?-Dijo Lady Diuron -Creía que el escuadrón jamás le había visto el rostro.-añadió después con un tono de arrogancia.

Se hizo unos segundos de silencio, si no hubiera habido nadie más en la nave Isrith hubiera degollado a Vaethon y hubiera disfrutado empalando a su señora, pero por desgracia no podía hacer nada de eso.

-¡No puede ser!, eso es mentira! – gritó de forma irracional Isrith, mientras ardía su interior.

-Es cierto mi señora choqué con ella al querer escapar al minotauro y vi su rostro mientras caía al suelo, lo juro!- El rostro de Vaethon era de nerviosismo. – entrad en mi mente si es necesario, no opondré resistencia alguna- gritaba desesperado el vampiro dirigiéndose a las dos vampiras.

-Hazlo, Isrith, tienes mi bendición,- ordenó Lady Diuron mientras soltaba finalmente el brazo de la General.

-Es ridículo cómo iba a ver su rostro él, es imposible, nosotras nunca hemos podido verle la cara, nadie ha estado tan cerca.- negaba con la cabeza Isrith con toda seguridad.

La General hubiera jurado que Vaethon mentía como mecanismo de supervivencia con el fin de salir vivo de ahí.

-Que lo hagas, o acaso le estás llamando mentiroso a mi cazador?-Los ojos de la señora se volvieron totalmente rojos debido a su enorme enfado con Isrith.

Entonces comprendió que ella debía colaborar, si mentía el vampiro moriría en el acto, Isrith sabía diferenciar un falso recuerdo inventado por una mente.

-Está bien, lo haré- afirmó Isrith con resignación.

Miró a los ojos de Vaethon y sus mirada se puso negra como la más profunda noche y entonces vio su rostro nítidamente, chocando contra el vampiro y cayéndose al suelo y la imagen se detuvo por unos segundos.

Era Theorel con una melena negra y sus enormes ojos castaños, con cara juvenil y asustada, en el suelo, su piel era más morena que la de un vampiro, su armadura era grisácea con sombras negras y tenía alguna luz morada,era bastante avanzada para los de su especie, pero lo que más le impactó es que casi podía notar su olor, casi irreverente y el latido acelerado de su corazón al sentir miedo.

La cara se Isrith volvio a la normalidad, sus ojos otra vez fueron rojos y su mirada enfocaba de nuevo a Vaethon y enmudeció, la General no podía creérselo, había tenido a Theorel delante de ella, nadie había llegado tan lejos,era para desgracia de ella, un logro que hubiera deseado que fuera suyo.

Lady Diuron sonrió, sabía perfectamente lo que eso significaba, Isrith la había visto en la mente de su cazador, la sensación de victoria era tal que no pudo dejar de imaginarse a Isrith gritando de odio cuando estuviera a solas.

La señora saboreó el momento pero necesitaba un poco más placer a su victoria.

-Vaya, pues estábamos en lo cierto, tenemos un gran cazador aquí, un acierto recomendarlo para el escuadrón,no te parece Isrith?- la sonrisa de Lady Diuron era enorme, solo superada por la de Vaethon quien ya parecía que no le afectaban las heridas.

-Parece ser que sí señora, estaba usted en lo cierto.-decía Isrith tratándose de tragar su orgullo, mientras una parte de ella se consumía en su interior.

-Excelente, puedes irte general, pasará Vaethon el informe a la reina y será ella quien evalúe cómo tratar la información, se te enviará la copia correspondiente. Además hablaré encarecidamente para que mi cazador entre en tu escuadrón, ya que parece ser que le hace falta efectividad.- dijo con cierto desdén Lady Diuron, mientras acompañaba a Isrith a la puerta.

-Por supuesto, esperaré con ganas ese informe.-mintió de nuevo la General mientras miraba al joven vampiro sonreír.

Cuando salió por la puerta una explosión de odio brotó desde lo más profundo de su ser, no dejaba de preguntarse cómo un cazador varón y tan joven había podido ver la cara de Theorel.

Su escuadrón no se había acercado ni a unos metros de ella, por mucho que le ardiera por dentro ese joven vampiro acabaría dentro de su equipo, quizá había infravalorado sus capacidades o quizá hubiera sido un golpe de suerte pero al fin y al cabo una vampira hembra era diez veces más poderosa que uno macho y aún así Vaethon había conseguido dejarles en evidencia delante de una Lady.

El enfado provocó que Isrith necesitara salir de la Cementerio, tenía la mente nublada y quería ver a su escuadrón para darles la terrible noticia además de intensificar su entrenamiento para demostrar a la corte que su escuadrón era más que válido sin la necesidad de añadir nuevos integrantes de fuera y menos aún varones.

Anduvo hasta llegar a la primera planta, siguió y llegó a lo más alejado dentro de la Cementerio, hacía el puerto, por el camino se repitió en reiteradas ocasiones que se calmara, que una vez estuviera con Cuervo estaría en posición de poder tomar mejores decisiones.

Dentro de esta nave nodriza siempre se encontraba fuera de su hogar, habían pasado años pero aunque era muy apreciada por casi todos, el ambiente era frío para ella.

Por fin estaba cerca de la zona de despliegue de vehículos e Isrith sintió un gran alivio, se acercó a la parte de embarque, donde estaba su nave, llamada Cuervo, una nave negra de corto alcance, letal en los ataques y su reputación había ido en aumento gracias a la victoria en Eifhen, era una máquina capaz de destruir fortificaciones ella sola y de colarse en sistemas pasando totalmente desapercibida, tenía dos enormes alas negras con decenas de cañones como si de dos alas con plumas se trataran, su aspecto totalmente oscuro le habían llevado a ser bautizada como Cuervo.

Fue diseñada solo para Isrith y necesitaba de un escáner de sangre cada vez que se ponía en marcha, solo ella podía conducirla a menos por supuesto que alguien obtuviera su sangre, difícil, dado que hasta la fecha había salido victoriosa de todas las batallas que se había enfrentado, además le habían equipado una inteligencia artificial capaz de reconocer su voz, Cuervo era letal en cielo y en tierra y el planeta entero lo sabía y la temía.

Una vez llegó al puerto de despliegue de naves se le acercó otra aún más joven vampira, esta vez con una larga melena negra y con ojos claros, su rostro era juvenil, con una armadura mucho más ligera, le preguntó sin mirarle directamente a los ojos -Va a salir ahora mi General? Su nave está preparada y lista.

-Si, así es, voy a visitar a mi escuadrón, si alguien te pregunta tardaré unos días en volver,-Contestó amistosamente Isrith, su enfado parecía disminuir y Lirie siempre se encargaba de Cuervo por lo que intentaba tener un buen trato con ella.

-Así lo haré saber, mi General- hizo una leve reverencia e hizo un gesto con la mano en dirección a la nave.- Ahí está esperándola, le he limpiado las salidas de aire para que cuando aceleré tenga mayor rapidez y me he fijado que algunos cañones estaban algo sucios, ahora su tiempo de reacción debería ser menor – se apartó lentamente para que Isrith pasará por delante en dirección a Cuervo.

Isrith tuvo dificultades para que no se le escapara una pequeña sonrisa pero consiguió mantener su porte serio.

-Gracias Lirie, saldré en unos minutos, despeja el cielo para que pueda despegar tan rápido como pueda, dijo la General sin apartar la mirada de su nave.

-Por supuesto, ahora mismo voy General- Y se fué apresuradamente hacía la torre de control.

Isrith caminaba consciente de que Lady Diuron había ganado esa pequeña batalla ante la corte pero su escuadrón haría todo lo posible para atrapar a la espía y sacarle toda la información posible,haciendo lo que fuese necesario, la idea de drenarle toda la sangre a esa joven rebelde le hacía estremecerse de placer.

Estaba cerca y ya podía ver su nave, un pequeño halo de luz de la compuerta que daba a la superficie entraba y tocaba la superficie de Cuervo, la cual dejaba ver su curiosa forma con enormes alas y con todos sus cañones que pese a su oscuro color brillaban, Lirie había realizado una vez más un trabajo excelente.

La parte delantera tenía una media cúpula acristalada para poder ver el exterior mientras pilotaba, el resto una aleación de metales que le hacían tener una estructura fuerte y liviana, la cual estaba intacta desde que se construyó, ,Cuervo nunca había sido alcanzada, las enormes alas estaban recogidas y se desplegaban una vez estaba despegando.

Llegó al final del andén y finalmente se encontró con Cuervo, puso su mano en una de sus enormes alas y dijo las palabras que siempre la repetía:

«Ayúdame a encontrarla o conviértete en mi venganza»

Entonces un compartimento se abrió y dejó pasó a unas pequeñas escaleras, entró dentro de su nave, por dentro era completamente negra con alguna pequeña luz blanca.

-Reconocimiento por voz aceptado, que tal Isrith?- sonó una voz masculina en la nave.

-Si, soy yo, Cuervo, me has echado de menos?- contestó la vampira mientras se dirigía a los controles.

Dentro de la nave había espacio para dos personas más, era relativamente amplia en su interior, pero a Isrith le gustaba viajar sola, la sensación de silencio absoluta le tranquilizaba, en pocas ocasiones mantenía alguna pequeña conversación con Cuervo aunque solían ser cortas debido al carácter reservado de la general. Por dentro la Cuervo tenía varios paneles que marcaban las condiciones climáticas y los enemigos cercanos, tenía un asiento en cuero negro y en frente unos mandos de control, para acabar con la cúpula reforzada que le otorgaba mejor visibilidad en el campo de batalla.

-Por supuesto General, ¿A dónde iremos hoy?- preguntó la nave.

-Vamos a la nave Ciénaga, necesito ver a mi escuadrón de inmediato.- contestó seca Isrith.

-Como desee, primero tendremos que activar su prueba de sangre y nos pondremos en marcha, fijamos la ruta en el panel de control, quiere también poner piloto automático general?- preguntó en tono neutro Cuervo.

-No, sabes que no, me gusta ir con el modo manual- dijó Isrith mientras se abrochaba los cinturones y depositaba sus manos en el controles de la nave e iba activando diversos sensores.

En ese momento salió una diminuta aguja hacia su mano izquierda y ella la colocó encima, hizo un pequeño corte e Isrith apretó levemente su mandíbula, de pronto diversos paneles se encendieron y un sonido de encendido de motor empezó a sonar y la aguja volvió a entrar en los controles.

-General, tiene el cielo despejado, puede salir cuando quiera.- una voz femenina sonó de un pequeño altavoz colocado en medio de los controles.

-Gracias soldado Lirie, salimos ahora mismo a la superficie- contestó la General desde un pequeño micrófono que tenía cerca suyo.

En ese momento estalló un sonido estridente proveniente de la parte trasera de Cuervo y una bocanada de fuego bramó de los escapes que tenía, ésta empezó a levitar, hasta llegar a una altura de unos doce metros de altura, la General apretó los dedos fuertemente en el timón y lo aproximó hacia su pecho, la nave aceleró bruscamente y partió fuera de la base.

Isrith miró hacía el cielo que empezaba a amanecer y estaba totalmente despejado, vió cómo iba dejando atrás la nave Cementerio, la cual estaba prácticamente enterrada bajo tierra, poseía una descomunal defensa gracias a cientos de chupasangres que la custodiaban, dejaba atrás los neones rojos de la nave nodriza y se elevó por las montañas.

A unos pocos kilómetros a su derecha estaba Eifhen, dudo por un momento si acercarse con Cuervo y disparar indiscriminadamente por toda la ciudad, pero rehusó la idea.

Fijó la ruta en la consola principal y se dirigió a la tercera tumba, su querida Ciénaga.

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